Xavier Marcet es consultor, formador y referente en management humanista. Con una gran trayectoria internacional, asesora empresas en innovación, estrategia y liderazgo. Junto a Javier García, coautor, ha escrito “Management humanista: La estrategia son las personas”, un libro que redefine el liderazgo poniendo a las personas en el centro de las compañías.
A lo largo de sus páginas, los autores comparten como el management humanista puede convertirse en una fuente clave de transformación social en el siglo XXI.

¿En qué consiste esta forma de liderar y gestionar organizaciones?
Resultados, sí, pero no a cualquier precio
El management humanista defiende alcanzar resultados respetando la dignidad de las personas. Más aún, apuesta por la competitividad gracias a ellas.
Organizaciones como comunidades alrededor de un propósito
Para ambos autores, el propósito es el puente que une el valor corporativo y el valor social, situando a las personas en el centro de la organización. La clave está en que el propósito sea vivido por la organización en su día a día, en cada acción y en cada decisión. Las empresas consistentes combinan propósito y resultados.
Sostenibilidad a largo plazo
Más allá del corto plazo, este tipo de management equilibra la creación de valor con impacto social y medioambiental positivo a medio y largo plazo. Esta visión ayuda a la continuidad de la empresa y su entorno.
La estrategia se apoya en las personas
El mejor plan estratégico fracasará si las personas que deben llevarlo a cabo deciden no poner en juego su talento y esfuerzo. Es crítico crear un clima que favorezca el compromiso. Es más, según los autores, las empresas con una estrategia y resultados sólidos amplían la capacidad de pensar y decidir a toda la organización, no limitándola a la cúspide de esta. Se debe crecer haciendo crecer.
Inteligencia humana + Inteligencia artificial
El management humanista apuesta por una innovación tecnológica ética y socialmente positiva. Se trata de la síntesis entre humanismo y tecnología. La competitividad de las organizaciones debe centrarse en las personas, con capacidades aumentadas por la tecnología.
Para los autores la inteligencia artificial representa una gran oportunidad si se combina con sensatez y sentido común.

Aprendizaje como eje de la evolución
Las empresas avanzan al ritmo de su equipo. Es necesario crear entornos en los que se faciliten los procesos de aprendizaje integral. Además, el management humanista aboga por que trabajar forme parte de la vida plena de los profesionales, y que la vida no sea lo que ocurre cuando sales del trabajo.
Eficiencia desde el empoderamiento de las personas
En su momento, la eficiencia se basó en sistemas burocráticos y jerárquicos. El momento actual requiere, según los autores, de organizaciones que superen las burocracias clásicas, puesto que limitan el potencial de los seres humanos y por consiguiente de la organización.
Management humanista vs populista
El management populista se centra solamente en los resultados. El camino que proponen para conseguirlo es el control y la jerarquía. Según la experiencia de los autores, este tipo de management lejos de resolver, generan más complejidad.
Por otro lado, tampoco es cierto que buscar la felicidad de los trabajadores garantice los resultados. Este management apuesta por dar resultados gracias a la forma en que las personas se relacionan en una organización con propósito.
Líderes humildes
Los líderes deben ser ambiciosos en los proyectos corporativos, pero humildes en lo personal. La humildad es reconocer que no se sabe todo y continuar aprendiendo de los demás. El management humanista apuesta por un líder consistente, capaz de estar al servicio de los demás, de escuchar, de basar sus relaciones en la confianza, pero también de poner límites, tratar situaciones incómodas y tomar decisiones difíciles.

Respeto transversal
El respeto nace de la voluntad de dignificar a las personas. Según los autores, el respeto se ve en los detalles. El detalle de escuchar, el detalle de interesarse genuinamente por los demás, el detalle de dar un feedback honesto, el detalle de ser generosos con el tiempo, el detalle de celebrar los éxitos, el detalle de aprender de los errores, etc.
El management humanista nos recuerda que liderar no es solo una cuestión de resultados, sino de impacto humano, medioambiental y legado. No se trata de grandes teorías, sino de acciones concretas que marcan la diferencia. ¿Cuál sería tu primer paso hacia un liderazgo que priorice a las personas y el propósito?



